Cómo aliviar el dolor del tendón de Aquiles de forma efectiva
El dolor en el tendón de Aquiles puede convertirse en una afección limitante que afecta la movilidad y la calidad de vida. Este tendón, también llamado calcáneo por su unión con el hueso del talón, soporta gran parte de la fuerza al caminar o correr, saltar o incluso al estar de pie durante mucho tiempo.
Cuando surge la tendinitis aquílea, el dolor en la zona del talón o en la parte trasera del pie se vuelve constante y puede complicar actividades cotidianas.
La tendinitis de Aquiles puede ser consecuencia del uso excesivo, del desgaste propio de las personas de mediana edad o de lesiones deportivas.
Aunque a menudo se ignoran los primeros síntomas, si el tendón se inflama o presenta rigidez, es fundamental buscar diagnóstico y tratamiento lo antes posible.
En este artículo encontrarás:
- Causas y síntomas más comunes de la tendinopatía de Aquiles.
- Opciones de tratamiento, desde lo más básico hasta los casos graves.
- Tratamientos caseros para la tendinitis que pueden ayudar a aliviar el dolor.
- Consejos de cuidado personal para una buena recuperación.
¿Qué es la tendinopatía de Aquiles y por qué aparece?
La tendinopatía de Aquiles incluye dos formas principales: la tendinitis (inflamación en el tendón) y la tendinosis (degeneración crónica sin inflamación). Ambas afectan la zona del tendón que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón.
Existen dos tipos frecuentes:
- Tendinitis no insercional: afecta la parte media del tendón, más común en jóvenes y atletas.
- Tendinitis insercional de Aquiles: afecta la unión del tendón con el calcáneo, habitual en personas de mediana edad o con sobrepeso.
El dolor en la parte trasera del pie o en la parte inferior del talón puede ser la primera señal de alarma.
Causas más comunes del dolor en el tendón de Aquiles
Las causas de la inflamación en el tendón suelen estar relacionadas con el estilo de vida o la práctica deportiva:
- Uso excesivo: entrenamientos intensos o repetitivos.
- Calzado inadecuado: falta de soporte o suelas demasiado planas.
- Superficies duras: correr en asfalto sin amortiguación adecuada.
- Problemas de alineación: pies planos o mala pisada.
- Lesiones deportivas que fuerzan el tendón.
- Envejecimiento natural del tendón: en la mediana edad pierde elasticidad.
- Enfermedades como artritis o diabetes.
Si el tendón se sobrecarga, se genera dolor e hinchazón, lo que limita el movimiento del tendón y dificulta actividades cotidianas.
Síntomas y señales de alerta en el tobillo
El dolor en la zona del talón o en la parte trasera del tobillo suele aparecer de forma progresiva. Entre los síntomas más comunes encontramos:
- Dolor en la parte posterior del tobillo o en el talón.
- Dolor en la zona del tendón al inicio del ejercicio que mejora y luego empeora.
- Rigidez al levantarse por la mañana.
- Hinchazón y sensibilidad al tacto.
- Dificultad para caminar o correr largas distancias.
Si el dolor es persistente y no mejora, es recomendable acudir a un médico o fisioterapeuta para evaluar el estado del tendón.
Diagnóstico y tratamiento de la tendinitis de Aquiles
Un diagnóstico preciso es fundamental. El especialista comienza con una exploración física de la zona del tendón, comprobando movilidad y dolor. Para obtener imágenes muy detalladas del tendón de Aquiles, se utilizan pruebas como:
- Radiografía: descarta problemas óseos en el calcáneo.
- Resonancia magnética: permite visualizar los tejidos blandos y detectar lesiones graves.
- Ecografía con ondas sonoras: muestra el engrosamiento o roturas parciales.
Una vez confirmado el diagnóstico, se establecen las opciones de tratamiento más adecuadas.
Tratamiento de la tendinitis de Aquiles: opciones más efectivas

El tratamiento del dolor y de la inflamación depende de la gravedad de la lesión.
Tratamiento de la tendinitis leve
- Reposo y reducción de actividades físicas.
- Aplicar hielo sobre el tendón o una compresa de hielo 15-20 minutos varias veces al día.
- Uso de analgésicos o antiinflamatorios como ibuprofeno (Advil, Motrin) o naproxeno (Aleve).
- Elevar el pie para reducir la inflamación.
Tratamiento de la tendinitis en casos graves
Cuando el dolor es persistente, se consideran terapias avanzadas:
- Fisioterapia intensiva para fortalecer el tendón.
- Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento guiados por un fisioterapeuta.
- Infiltraciones de plasma rico en plaquetas.
- Ondas de choque extracorpóreas.
- Cirugía en casos extremos para reparar el tendón dañado.
El objetivo de cada tratamiento es ayudar a aliviar el dolor, mejorar el movimiento del tendón y garantizar una buena recuperación.
Ejercicios y recomendaciones para realizar ejercicios sin dolor
La rehabilitación incluye realizar ejercicios de manera controlada. Algunos de los más recomendados son:
- Estiramientos de pantorrilla con la pierna recta y doblada.
- Ejercicios excéntricos: bajar lentamente el talón desde un escalón.
- Elevaciones de talón para fortalecer los músculos de la pantorrilla.
- Movilizaciones suaves del tobillo para mejorar la flexibilidad.
Estos ejercicios deben realizarse con supervisión de un fisioterapeuta para evitar que la tendinitis aquílea empeore.
Importancia del calzado y cuidado personal del tendón
El calzado juega un papel fundamental en la prevención y recuperación. Usar zapatos adecuados puede reducir el dolor en la zona del talón y proteger el tendón.
Recomendaciones de cuidado personal:
- Elegir calzado con amortiguación y soporte en el arco.
- Evitar zapatos planos y duros.
- Usar unas plantillas ortopédicas si es necesario.
- Mantener un peso saludable para reducir la presión en la parte inferior del pie.
Tratamientos caseros para la tendinitis aquílea
Además de la atención médica, se pueden aplicar tratamientos caseros para la tendinitis:
Cómo reducir la inflamación en el tendón
- Colocar hielo sobre el tendón en intervalos regulares.
- Aplicar compresas frías después de hacer ejercicio.
- Masaje suave en la zona del tendón para mejorar la circulación.
- Infusiones de cúrcuma o jengibre con propiedades antiinflamatorias.
Técnicas de cuidado personal para aliviar el dolor
- Alternar frío y calor en el tobillo.
- Descansar, pero mantener actividad ligera (descanso activo).
- Realizar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento moderados.
- Usar medias de compresión para reducir la hinchazón.
Estos métodos caseros ayudan a aliviar el dolor e hinchazón, aunque no sustituyen la valoración médica.
Prevención: cómo evitar recaídas en el tobillo
Una vez superada la lesión, es importante prevenir nuevas recaídas. Para ello:
- Hacer calentamiento antes de cada entrenamiento.
- Incrementar la carga física de forma gradual.
- Mantener estiramientos regulares.
- Combinar deportes de impacto con actividades de bajo impacto como natación o bicicleta.
- Revisar y reemplazar el calzado desgastado.
La prevención es parte esencial del tratamiento de esta lesión y asegura una buena recuperación a largo plazo.
¿Cuándo acudir al médico?
Es recomendable acudir a un especialista si:
- El dolor es persistente y no mejora en varias semanas.
- Existe dolor e hinchazón que dificulta caminar.
- Aparece dolor en la zona tras un chasquido repentino.
- La exploración física revela rigidez extrema o limitación de movilidad.
Un especialista podrá realizar pruebas como radiografía o resonancia magnética para evaluar el estado del tendón y recomendar el mejor tratamiento.
Conclusión
La tendinitis de Aquiles puede ser una afección dolorosa y limitante, pero con un buen diagnóstico y tratamiento es posible lograr una buena recuperación.
Aplicar hielo, reposo y tratamientos caseros para la tendinitis en fases iniciales puede ayudar a aliviar los síntomas, mientras que la fisioterapia y los ejercicios específicos son claves para fortalecer el tendón.
El uso de calzado adecuado, la corrección de la pisada y los cuidados preventivos marcan la diferencia para evitar recaídas.
Recuerda que este artículo es informativo: si el dolor es persistente o empeora, lo mejor es acudir a un médico o fisioterapeuta para evaluar el caso y determinar las mejores opciones de tratamiento.
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